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La
palabra aduana, al parecer, tiene varias acepciones etimológicas.
Según unos, se deriva del término arábigo divanum, que
significa la casa donde se cobraban los derechos o impuestos; por el
uso y la costumbre se convirtió en divana, más tarde en
duana y por último acabó por llamársele aduana. Otros afirman que
procede del término advento, por cuanto se trataba de géneros o
mercaderías advenidas de otros países. Existen quienes opinan que el
origen de dicha palabra se encuentra en el término italiano duxana,
o sean los derechos que pagaban las mercaderías en Venecia y Genova al
dux, magistrado supremo en dichos lugares. Sin embargo, al
parecer su origen verdadero es el árabe o morisco, por cuanto los
moriscos del virreinato de Córdoba y de Granada designaban con el
nombre de al duyan o adayuan, a la oficina pública
establecida para registrar los géneros y mercaderías que se importaban
o exportaban y donde se cobraban los derechos que allí se tasaban. Con
el tiempo y por la evolución del lenguaje, fue variando el término
hasta convertirse en aduana.
El Código de las Siete Partidas definió la aduana como la casa donde
se custodiaban las mercaderías por el almojarife, persona de origen
morisco, lo que al parecer confirma la etimología de la palabra.
En alguna normativa, la palabra aduana designa todo lugar donde esté
situado un funcionario aduanero o delegado con autoridad para tasar y
recaudar derechos sobre la importación o exportación de mercancías.
Tenemos entonces que el término designa toda oficina recaudadora
fiscal, establecida por el gobierno nacional en los puertos marítimos,
fluviales, fronterizos y aeropuertos del país, para aplicar y hacer
cumplir la ley de aduanas y sus concordantes, recauda los derechos que
fija el Arancel y los demás que se hallen a su cargo; corre con las
operaciones de entrada y despacho, tránsito y trasbordo, depósito y
entrega de mercancías de importación y exportación, reprime el
contrabando y el fraude a la renta nacional de aduanas y controla el
comercio marítimo internacional y de cabotaje en cumplimiento de las
leyes referidas, así como la entrada y salida de viajeros
internacionales, y hace efectivas las prohibiciones de orden sanitario
que las mismas leyes establecen.
El nacimiento de las aduanas se pierde en la oscuridad de la historia.
Los derechos aduaneros se mencionan en el Viejo Testamento, donde reza
que el rey Artajerjes proclama que "no será lícito imponer peajes,
tributos o gravámenes a los sacerdotes o levitas, a los porteadores o
ministros". El derecho aduanero ha evolucionado a través de las edades
hasta perder su primitivo carácter rentístico o fiscal para
trasformarse, junto con las restricciones gubernamentales y
administrativas, en un instrumento tendiente a asegurar el desarrollo
de la industria nacional, protegiéndola contra la concurrencia del
producto foráneo. Hoy podemos afirmar que las aduanas constituyen el
principal organismo ejecutor de la política de comercio internacional
del Estado en cuanto al control y cumplimiento de las regulaciones
económicas, administrativas, contractuales, restrictivas y tributarias
que afectan los términos físicos del intercambio.
Autor: Arturo Ramírez
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