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La Gallina de
los Huevos de Oro |
Nuestro Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y
Tributaria (SENIAT) lleva tiempo poniendo en marcha una campaña de
concientización acerca de los deberes de los contribuyentes y las
responsabilidades que acarrea el no cumplirlos. Así, nos ha presentado
en forma de eslogan oraciones como: “Paga tus impuestos a tiempo”,
“Denuncia el Contrabando”, “Contribuye con la economía de tu país”,
“Exige tu factura”; además, ha puesto en marcha campañas como el “Plan
Evasión Cero”, entre otras, donde se nos enfatiza a cumplir con
nuestros deberes. Pero, qué pasa con nuestros derechos? Acaso el
Seniat no se ocupa de ellos? Qué pasa con los deberes del propio
SENIAT?
Decimos esto porque hemos visto actuaciones y comportamientos por
parte de este Organismo que dejan mucho que desear con relación al
cumplimiento de “SUS” deberes y el respeto a los derechos de los
ciudadanos. Veamos algunos ejemplos que nos ilustran la situación.
El pasado jueves de los corrientes (23-06-2005) se celebraba el Día
del Abogado, mas, sin embargo, el Seniat lo empezó a celebrar desde el
día miércoles. Ese día en la tarde podíamos ir a “perder nuestro
tiempo”, literalmente, a la Gerencia Jurídica Tributaria (ahora
Gerencia General de Servicios Jurídicos) porque los funcionarios que
ahí laboran se fueron a un acto que se celebraba en conmemoración al
día siguiente. Pues, pese a que el acto fue fijado para las 5 p.m., ya
a las 3 p.m. no había un funcionario que pudiese mostrar un
expediente, recibirte unos recaudos o tan siquiera decirte que el
mismo se encontraba en igual estado de espera de decisión, como ocurre
con el gran porcentaje de recursos que ahí “reposan”.
Ese día resultó inútil para los contribuyentes ejercer sus derechos
constitucionales como: el de la defensa, el del debido proceso, el de
obtener una respuesta oportuna, el de la transparencia, eficacia,
celeridad, entre otros.
Sin embargo, el día jueves, verdadero día de la celebración, tampoco
se pudieron ejercer los derechos y garantías constitucionales, porque
se le había dado el día libre a los empleados que fuesen abogados (que
en un Gerencia “Jurídica” se podrán imaginar el porcentaje
representado por ese gremio profesional). No se hicieron turnos ni
guardias para poder atender a los contribuyentes y administrados, pese
a que el día anterior ya desde la tarde no se encontraban en sus
puestos de trabajo. Esto nos obliga a preguntarnos: será que la
Gerencia se encuentra al día con los centenares de miles de
expedientes y recursos para tomarse días libres? Será qué si el propio
Seniat va a hacer una fiscalización a una empresa esta le puede decir
que no se puede realizar porque están celebrando el día de la
corporación o de la secretaria?
Esto sin contar algunos comportamientos de ciertas divisiones y
gerencias del organismo que sólo atienden al público en las mañanas o
determinados días a la semana, como si el contribuyente y administrado
le pudiese decir a una visita de fiscalización “hoy no es día de
atender al Seniat”. No sería justo y equitativo tener un
comportamiento similar? O es que el derecho a ser oído o a presentar
peticiones está limitado a ciertos días y horas de la semana?
Otro tanto podemos decir de algunas oficinas aduaneras donde el mal
trato y el abuso parecen ser lo normal y lo cotidiano. Por ejemplo,
cuando nos dirigimos a una Aduana no tenemos que entrar para saber lo
que nos espera: sólo con ver donde vamos a estacionar nuestros
vehículos y donde estacionan los funcionarios nos da una idea: los
mejores puestos, con sombra, vigilancia y demás aditivos son para los
que ahí laboran, olvidándose que ese servicio se debe por y para el
usuario, olvidando que las instalaciones de esas aduanas se construyen
y remodelan con el dinero de todos y cada uno de nosotros. Para
muestra, sólo tenemos que dirigirnos a la Aduana de La Guaira para ver
donde estacionan los vehículos los funcionarios (con techo y
vigilancia) y donde los estacionan los contribuyentes (adyacentes a un
lugar que denominan “el mosquero”: saque el lector las conclusiones
pertinentes solo con el nombre del lugar).
Al parecer nuestra administración pública, especialmente el Seniat,
aún no se ha dado cuenta que el servicio que presta es para las
personas que lo mantienen, que tienen que cuidar a las personas que
sustentan su existir para que el día de mañana no les pase como el
cuento de la de gallina de los huevo de oro.
El objeto del presente artículo, más que de crítica, es de denuncia,
para que nuestro servicio aduanero y tributario funcione como tiene
que funcionar: con respeto y vocación al contribuyente y al servicio
que presta, siempre apegado a la legalidad y a nuestros postulados
constitucionales. Sólo así tendrá la suficiente autoridad moral de
exigirnos a todos y cada uno de nosotros el cumplimiento de
obligaciones; de lo contrario, sus actuaciones únicamente serán
bagatelas ejercidas por el mameluco de turno alejadas de su verdadero
fin y propósito.
Autor: Marco Antonio Osorio Uzcátegui
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