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Nuestro Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y
Tributaria (Seniat), ha estado llevando a cabo una campaña contra la
piratería y, en sí, contra las mercancías que violen los Derechos de
Propiedad Intelectual. Todo en aras de la protección de la
colectividad y el bienestar social.
Estos pasos se han venido dando, específicamente en nuestra materia
aduanera, con apoyo en el Acuerdo de Marrakech, mediante el cual se
creó la Organización Mundial del Comercio (Gaceta Oficial Nº 4.829
Extraordinario del 29-12-94), uno de cuyos anexos es el Acuerdo sobre
Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el
Comercio (Anexo 1 C). La reforma de la Ley Orgánica de Aduanas,
realizada en 1998, incluyó dos artículos relacionados con el tema
(artículos 87 y 88): si bien estos artículos no establecen mayor cosa
con respecto a la competencia, procedimientos o normativa sobre el
particular, es un pequeño avance en la lucha contra la
comercialización de esas mercancías irregulares.
Sin embargo, la piratería no se da solamente con aquellas mercancías
no registradas o reproducidas sin la tecnología necesaria o sin el
consentimiento del dueño de la marca; la piratería se extiende a
nuestra vida diaria, a nuestra especialidad, a nuestros estudios y a
nuestro quehacer cotidiano: ¡Esa piratería también tiene que ser
combatida! Lo vivimos a diario cuando nuestros hijos o familiares nos
dicen que en su colegio o universidad hay un profesor que no domina
mucho la materia que imparte, o cuando mandamos a reparar un artefacto
eléctrico y al poco tiempo se daña de nuevo, o cuando llevamos al
carro a un taller y no sólo no es que no dan con la falla, sino que
regresa con nuevos males. Esa gente que presta sus servicios sin tener
los conocimientos necesarios o mínimos también hace piratería: y
siempre se han conocido en el argot coloquial como “piratas”.
Por ello hay situaciones que no podemos aceptar pasivamente en nuestra
Administración Aduanera y Tributaria, y menos en una Administración
que se tilda de seria, responsable, eficiente, eficaz, participativa,
igualitaria, transparente, rápida… Ante ello también les gritaremos:
¡Dile NO a la Piratería! Veamos:
- Que se publique un Arancel de Aduanas violatorio de las
disposiciones de nuestra legislación interna, como lo estipulado en
los artículo 135 y siguiente de la Ley Orgánica de la Administración
Central… ¡Dile NO a la Piratería!
- Que la última reforma de ese Arancel haya salido con tantos errores
a pesar de haberse trabajo en él por más de cuatro años…!Dile No a la
Piratería!
- Que cuatro (4) de los Ministros que deben manejar restricciones
arancelarias (régimen legal), no hayan refrendado el instrumento,
poniéndose en juego la legalidad y aplicación de las mismas…!Dile NO a
la Piratería!
- Que los cargos de jerarquía en nuestra Administración sean confiados
a personas que no cumplen con los requisitos de ley y, específicamente
en la materia aduanera, no tengan estudios vinculados directamente con
la materia o no sean de carrera (artículo 152 de nuestra Ley Orgánica
de Aduanas y 20 de la Ley del Seniat)…!Dile NO a la piratería.
- Que nuestra Administración no utilice los recursos humanos de relevo
y avanzada que prepara, forma, instruye y muchas veces hasta
subvenciona (por ejemplo, nuestros egresados de la Escuela Nacional de
Administración y Hacienda Pública) para en cambio preferir adulantes e
incondicionales… ¡Dile NO a la piratería!
- Que se hayan creado instituciones y cargos (por cierto muy bien
remunerados) que DEBEN velar por el cumplimiento de nuestra
legislación en el propio seno de la Administración para la defensa de
los derechos del ciudadano y que hasta ahora no exista ni un
pronunciamiento o acción concreta ante los nuevos instrumentos
violatorios de principios y garantías constitucionales…!Dile NO a la
piratería!
Por cosas como las anteriores (y muchas más) siempre hemos dicho a
nuestra Administración Aduanera y Tributaria que para poder exigir el
cumplimiento de los deberes y obligaciones a los administrados,
primero tiene que cumplir los suyos y expulsar sus propios piratas. De
ahí que seguiremos diciendo: ¡Dile NO a la piratería!
Autor: Marco Antonio Osorio U.
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