Abril de 2004 | Boletín #3

La Admisión Temporal: ¿Régimen Aduanero Especial de carácter suspensivo?

El Derecho Aduanero está signado por paradigmas y conceptos que clásicamente se han venido esgrimiendo a lo largo de la historia, pero que no reflejan el verdadero significado de la especialidad ni de las instituciones que lo conforman. Así, por ejemplo, siempre se ha tenido a nuestras Aduanas como mecanismos rentísticos y de suministro de ingresos al Erario Nacional. Hoy en día pareciese, sin llegar a engañar a los verdaderos técnicos y estudiosos del área, que en nuestro país se las está orientando hacia otro sentido, esencia o naturaleza: Entes “facilitadores” del Comercio Internacional (sin embargo, persisten actualmente las metas de recaudación en cada aduana, metas que se han transformado en mecanismos de medición de la capacidad de sus Gerentes). No escapan de esa visión tradicionalista y de poca avanzada las instituciones de esta hermosa especialidad. Una de esa instituciones es la Admisión Temporal.

Sabemos que la Admisión Temporal constituye una categoría de los llamados Regímenes Aduaneros Especiales Suspensivos. (el Capítulo II del Título V de la Ley Orgánica de Aduanas ya la califica, en efecto, como una "destinación suspensiva"), definida por al artículo 31 del Reglamento de la Ley Orgánica de Aduanas sobre los Regímenes de Liberación, Suspensión y otros Regímenes Aduaneros Especiales como:

"régimen mediante el cual se introducen mercancías al territorio aduanero nacional, con suspensión del pago de los impuestos de importación y otros recargos o impuestos adicionales que fueren aplicables, con una finalidad determinada, a condición de que sean reexpedidas luego de su utilización, sin haber experimentado modificación alguna".

El carácter fundamental de tal institución, para ser catalogada como suspensivo, tal como lo establece el artículo anteriormente trascrito, es la suspensión del pago de los impuestos de importación causados por las mercancías a la fecha de su llegada a zona primaria aduanera (de acuerdo a lo previsto en el primer párrafo del artículo 86, Ley Orgánica de Aduanas): ese pago queda suspendido hasta que se produzca la reexpedición dentro del lapso de vigencia del régimen. Sin embargo, al leer este artículo no escaparán a cualquier estudioso de la materia las siguientes consideraciones:

  • ¿Es la Admisión Temporal una operación de importación? Definitivamente, no. Como sabemos, la importación es una operación original, principal, lícita y voluntaria, mediante la cual ingresan a nuestro Territorio Aduanero mercancías extranjeras con el fin o propósito de ser nacionalizadas, o sea, consumidas o utilizadas definitivamente en el mismo. Por el contrario, en la Admisión Temporal la mercancía extranjera ingresa a nuestro Territorio Aduanero para cumplir una función económica específica que, una vez realizada, genera la obligación de extraerla hacia el extranjero. Por ende, cuando hablamos de importación y de admisión temporal estamos en presencia de conceptos diferentes.

  • ¿Existe la posibilidad de gravar a la Admisión Temporal? Según lo establecido en nuestra Ley Orgánica de Aduanas, específicamente en el artículo 82, sólo la importación, la exportación y el tránsito son operaciones que pueden ser gravadas con derechos aduaneros (obedeciendo al principio de legalidad del tributo). Es decir, hoy en día no existe la posibilidad de gravar la Admisión Temporal con impuesto aduanero alguno.

  • Si no es una importación y no se está realizando dicha operación: ¿Por qué entonces se podrían suspender impuestos aduaneros en una Admisión Temporal?

  • Como la Admisión Temporal no es considerada una operación aduanera por nuestra legislación aduanera, entonces ni siquiera cabría la posibilidad de suspender los impuestos que ella genera, dado que no se encuentra gravada con impuesto aduanero alguno.

Simples consideraciones como las anteriores nos hacen dudar, seriamente, del carácter suspensivo de la Admisión Temporal, tal como se encuentra redactado en nuestra legislación. Tal concepción de la admisión temporal, esgrimida sin análisis alguno, hace que esta institución no se pueda desarrollar, no pueda surgir como mecanismo aduanero y no cumpla el verdadero espíritu, razón y propósito de este régimen especial o económico.

Si deseamos seguir considerando la Admisión Temporal como un régimen aduanero especial de carácter suspensivo proponemos: apartarnos de esa concepción clásica, sin lógica jurídica alguna, para entrar a analizar la esencia del régimen. Al analizarlo, nos daremos cuenta de que dicho régimen está sometido a una condición (principalmente), cual es reexportar, reexpedir o extraer las mercancías de nuestro Territorio Aduanero una vez cumplido el fin económico específico o antes del vencimiento del término correspondiente para llevar a cabo este fin. Esa condición es la que es suspensiva, dado que al no cumplirse se aplicarían al administrado aduanero las consecuencias pertinentes (cobro de gravámenes, aplicación de sanciones, etc.), y esta condición viene a ser la que imprime carácter principal al régimen.

Pensamos que lo apropiado sería ir mucho más allá: considerar la Admisión Temporal como una operación aduanera, dado que posee todas las características de tal (original, principal, lícita, voluntaria y trata siempre de un ingreso de mercancías a nuestro Territorio Aduanero) y prever la posibilidad de pecharla con gravámenes aduaneros, en algunos supuestos.

Sea cual fuere la posición que tomemos, lo más importante es realizar el análisis de nuestras instituciones aduaneras y no caer en una simple repetición cacofónica de sus características tradicionales. Es la única manera de desarrollar nuestro Derecho Aduanero.


Autor: Marco Antonio Osorio Uzcátegui

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