Diciembre de 2008 | Boletín #43

Régimen aduanero de los contenedores

La acumulación de contenedores vacíos en el Puerto de La Guaira, causando serios perjuicios a los usuarios de ese terminal marítimo, nos ha impelido a preguntarnos: ¿Cuál es el régimen aduanero que corresponde a esos bienes? A continuación, un proyecto de respuesta cuya redacción ha encontrado tropiezos derivados de la ausencia de una legislación clara y precisa, redactada para regular las diferentes situaciones que puedan derivarse del tráfico internacional de «containers».

Para seguir un orden de lo general a lo particular, empecemos por recordar que estos bienes tienen, desde el punto de vista aduanero, carácter de extranjeros, es decir, no nacionales ni nacionalizados, por lo que su presencia en territorio nacional está sujeta a la intervención y control de la Administración Aduanera, durante todo el tiempo de permanencia, ya sea en zona aduanera primaria o secundaria.

Ahora bien, la permanencia a título definitivo de estos objetos dentro del País equivaldría a una nacionalización, lo cual no es el caso, dado el carácter no sólo voluntario si no también legal de dicha operación;  una mercancía no se nacionaliza por el solo transcurrir del tiempo, pues es menester la realización de un procedimiento, bien sea de importación, comiso, abandono o cualquier otro que escape a nuestra memoria y pueda producir similares efectos.

Es menester recordar que todo bien que se encuentre en zona primaria aduanera es susceptible de caer en estado de abandono, pues el Estado no puede ser obligado, con ocasión de la incuria del administrado, a resguardar hasta el infinito los efectos dejados en sus puertos. Bien lo señala el jurista Marco Antonio Osorio Ch., en su monografía El Abandono y el Remate de Mercancías: «Cualquier mercancía que haya sido a potestad de una aduana nacional es susceptible de adquirir condición de abandonada, independientemente del tipo de operación, actividad o régimen aduanero que con ella se pretenda o se pueda realizar. Así, no sólo las mercancías de importación pueden resultar afectadas por tal condición: ello también puede ocurrir con otras mercancías como la de exportación o tránsito, las de admisión o extracción temporales, las de reimportación, reexportación o reexpedicion, las de reingreso o devolución, las de sustitución o reposición, las de transbordo o reembarque, las sobrantes en descarga, las de cabotaje, las provenientes de accidentes de navegación, hechos fortuitos o de fuerza mayor y, en fin, con cualquier mercancía que haya ingresado a la zona primaria de una aduana nacional...».

Recordemos que los contenedores son mercancías que, si bien gozan de un régimen aduanero especial, no por ello dejan de tener tal condición. Prueba de ello es que la Nomenclatura del Convenio Internacional del Sistema Armonizado, la Nomenclatura Andina y nuestro Arancel de Aduanas,  los clasifican (como mercancías, obviamente) en la Partida 86.09.

Salvo que los contenedores sean objeto de una importación ordinaria, en cuyo caso deben ser declarados como tales ante la oficina aduanera respectiva, éstos se consideran implementos del buque, útiles para la consolidación o «unitarización» de la carga, pero destinados a abandonar el territorio aduanero una vez cumplido su objeto y en un lapso que en ningún caso debe superar los tres (3) meses contados a partir de su entrada, a decir del artículo 79 del Reglamento de la Ley Orgánica de Aduanas. Este mismo artículo señala que los contenedores descargados en nuestros puertos están sometidos a un «régimen de admisión temporal», aun cuando exceptuados «de las formalidades previstas en este reglamento», es decir, de los requisitos a que está sometida la admisión temporal ordinaria.

No debemos obviar el hecho de que el artículo 16 a que se refiere el citado artículo 79, desapareció con motivo de una de las reformas a que fue sometida la Ley Orgánica, lo cual puede generar una duda razonable con respecto al vigor del texto reglamentario. En nuestro criterio, ese artículo 79 es plenamente aplicable, pues quien se acoge a él para disfrutar de los beneficios que establece, mal podría negar su aplicabilidad en lo que lo obliga o perjudica. De allí, pues, podemos concluir que los contenedores descargados en nuestros puertos conteniendo mercancías sobre las cuales versa una operación aduanera, se encuentra sujetos a un régimen de admisión temporal con tres (3) meses de duración, –como antes se ha dicho– transcurridos los cuales caen en estado de abandono y deben ser rematados o adjudicados y sus propietarios se hacen acreedores a la sanción establecida en el artículo 118 de la Ley Orgánica de Aduanas, multa que deberá ser satisfecha por el representante del vehículo porteador a que hace referencia el artículo 13 de la Ley Orgánica de Aduanas.

Autor: Carlos Asuaje Sequera

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