¿SABÍAS
QUE…?
I.- Oye, que es
contigo. Molesto tu atención porque tan solo eres un funcionario
público. Y cuando digo “tan solo” quiero significar que en ser
funcionario público no va necesariamente implícito mérito alguno,
pues la práctica se ha cansado de enrostrarnos la demencial paradoja
que prevalece con intensidad en Venezuela en el sentido de que
mientras más importante es el cargo menos condiciones intelectuales
y éticas se exigen a su ocupante. De ahí que no me dirija a ti
debido a que desde un punto de vista personal acaso puedas ser
inteligente, creativo, útil o tan siquiera interesante. ¡Quia! Lo
hago porque tienes el deber y te corresponde, más que a
cualquier otro ciudadano o ciudadana de este país, tomar las
decisiones y guiar los impostergables cambios que demanda con
plañideros alaridos la lamentable situación que hoy exhibe sin la
menor pudicia la administración aduanera nacional. Lo hago, también,
porque tengo ese derecho como simple ciudadano y porque siento la
obligación íntima de no callar lo que muchos otros, incluso a
sabiendas, toleran y hasta usufructúan.
Lástima que hasta
hoy únicamente has mostrado un parecido gemelar con la infinitud de
funcionarios que pululan en nuestras dependencias administrativas
pretendiendo ocultar -y muchas veces exhibiendo- su mediocridad y
su indolencia. No sabes cuánto me hubiera gustado felicitarte, mas
no puedo hacerlo porque, te repito, como servidor público hasta
ahora no has evidenciado en modo alguno esas dotes de inteligencia,
creatividad, utilidad o interés de las cuales con probabilidad
también careces en lo personal. Me queda, sin embargo, una remota
esperanza de que en tu caso ocurra lo contrario y puedas aún
reaccionar al percatarte de que no estoy hablando sandeces ni
respondiendo a intereses subalternos. Es el país el que ahora se
desangra; es el futuro promisorio el que se aleja cada vez más y el
bienestar colectivo el que se esfuma quien sabe para cuántas
generaciones venideras.
Solamente te pido,
entonces, que despiertes y actúes con prontitud, es decir, que
cumplas tu deber y honres el sagrado compromiso que el destino o el
azar puso en tus manos.
II.- Voy a tratar
de ayudarte.
¿Sabías que la
Administración Aduanera Nacional ha sido muy displicente en cuanto a
la concesión de autorizaciones a sus llamados “auxiliares”? Ello
explica por qué un mismo grupo de intereses (ya sean estos de tipo
industrial, comercial, político, militar o de cualquier otra índole)
ha sido habilitado para actuar simultáneamente y en una misma Aduana
como transportista, depositario, almacenista, consolidador, courier
y agente aduanero. Sabido es que cuando tales funciones de auxiliar
son cumplidas por personas independientes entre sí, los intereses
contrapuestos que ellas representan en cuanto a pérdidas o averías y
a bienes faltantes o sobrantes, permiten a la República (en este
caso, a la Aduana) obtener información precisa y valiosa para
ejercer a cabalidad sus labores de control y reprimir así con mayor
facilidad los fraudes y el contrabando. Pero al encontrarnos ante el
mismo interés o concertación de fondo ejercida por “diversos”
intermediarios, es evidente que las posibilidades de ilícitos
aduaneros se incrementarán y las opciones para reprimirlos serán más
remotas- por no decir imposibles- prevaleciendo en definitiva la
impunidad. ¿Tienes alguna duda de que esto sea así? Te diré entonces
que la realidad comentada está a la vista de todos en las
principales aduanas del país y que tú posees los recursos y los
medios para constatarla, si así lo deseas. ¿Has hecho o harás algo
para cambiar tal estado de cosas? Estaremos pendientes, aunque no
seamos muy optimistas al respecto.
¿Sabías que los
transportistas y porteadores descargan las mercancías y sus medios
de unitarización o consolidación de la manera que les viene en gana,
sin planificación ni programación? Su único interés es tan solo
descargar, y hacerlo rápidamente. ¿Que se trate de productos
perecederos y la refrigeración o congelación pueda quedar suspendida
por días, semanas o meses? Eso nada importa. ¿Que la mercancía luego
no se localice con facilidad y puedan pasar días, semanas o meses
sin lograr hacerlo? Eso tampoco importa. ¿Qué tal caos propicie
robos, hurtos y pillerías? Eso menos importa. ¿Que mientras tanto el
uso o destino final de los bienes se paralice o postergue,
provocando perjuicios de todo género a sus destinatarios? Eso,
igualmente, carece de importancia. ¿Que la inevitable corrupción y
pérdida de muchos de los bienes involucrados signifique un
desaguadero de las divisas controladas empleadas en su adquisición?
Eso, de la misma manera, no posee importancia. ¿Que en definitiva
tan deprimente panorama equivalga a escasez y a un aumento
injustificado de los precios a consumidores finales, valga decir, de
la inflación? Tampoco eso importa en absoluto. Estaremos pendientes
de lo que puedas hacer al respecto, aunque no seamos optimistas
sobre el particular.
¿Sabías que los
Auxiliares de la Administración Aduanera (quienes en tal razón
perciben ingresos que bien pueden catalogarse como contribuciones
para-fiscales) cobran a los usuarios las cantidades que a ellos se
les antoja, incluso por servicios que no prestan o que prestan mal,
sin control alguno de nuestras autoridades competentes? Analice
Usted cualquier relación de gastos y notará la cantidad de desgloses
injustificados y de cifras caprichosas. Centre su atención en los
almacenistas y depositarios para que vea cómo abusan y chantajean al
amparo de los privilegios del Tesoro Nacional y bajo la protección
de los funcionarios aduaneros. Veremos qué cosa puedes hacer al
respecto, aunque no seamos optimistas sobre este tópico.
¿Sabías que las
aduanas del país se han convertido en meras tramitadoras de papeles
o de informaciones electrónicas, y que el verdadero control de los
cargamentos que ingresan o egresan de sus zonas primarias es
ejercido por autoridades que no cuentan con la indispensable
representatividad de la República? ¿Sabías acaso que en tanto los
funcionarios aduaneros culminan su horario habitual de labores y
justificadamente se marchan a sus hogares a descansar, los vehículos
de transporte continúan sus operaciones de carga y descarga y las
mercancías y contenedores se siguen retirando de las mencionadas
zonas primarias en esas horas y días no laborables? Y, aun en días y
horas laborables ¿Te puedes imaginar la cantidad de bienes y
contenedores que ingresan a las zonas primarias y de los cuales las
aduanas no cuentan con ninguna información, o de los que son
retirados de tales zonas primarias sin las necesarias órdenes de
desaduanamiento o despacho? Veremos si tomas algunas medidas al
respecto, aunque tampoco seamos optimistas sobre el particular.
III.- Existen
muchos más “¿Sabías que…?”. Muchísimos más. Los que preceden te
darán la oportunidad de demostrar que yo no tenía razón en mis
apreciaciones, que me excedí, que hablé de más, que debo tener un
poco de mayor confianza y fe en los demás, que tú eres diferente.
Espero me lo demuestres con hechos. No sabes cuántos deseos íntimos
tengo de haberme equivocado. De ser así, lo reconoceré por esta
misma vía y podré con mayor esperanza continuar con mi abultada e
inconclusa lista de “¿Sabías que…?”.
Autor: Marco
Antonio Osorio Ch.