Marzo de 2009 | Boletín #44


Oye, que es contigo

¿SABÍAS QUE…?

I.- Oye, que es contigo. Molesto tu atención porque tan solo eres un funcionario público. Y cuando digo “tan solo” quiero significar que en ser funcionario público no va necesariamente implícito mérito alguno, pues la práctica se ha cansado de enrostrarnos la demencial paradoja que prevalece con intensidad en Venezuela en el sentido de que mientras más importante es el cargo menos condiciones intelectuales y éticas se exigen a su ocupante. De ahí que no me dirija a ti debido a que desde un punto de vista personal acaso puedas ser inteligente, creativo, útil o tan siquiera interesante. ¡Quia! Lo hago porque tienes el deber y te corresponde, más que a cualquier otro ciudadano o ciudadana de este país, tomar las decisiones y guiar los impostergables cambios que demanda con plañideros alaridos la lamentable situación que hoy exhibe sin la menor pudicia la administración aduanera nacional. Lo hago, también, porque tengo ese derecho como simple ciudadano y porque siento la obligación íntima de no callar lo que muchos otros, incluso a sabiendas, toleran y hasta usufructúan.

Lástima que hasta hoy únicamente has mostrado un parecido gemelar con la infinitud de funcionarios que pululan en nuestras dependencias administrativas pretendiendo ocultar  -y muchas veces exhibiendo- su mediocridad y su indolencia. No sabes cuánto me hubiera gustado felicitarte, mas no puedo hacerlo porque, te repito, como servidor público hasta ahora no has evidenciado en modo alguno esas dotes de inteligencia, creatividad, utilidad o interés de las cuales con probabilidad también careces en lo personal. Me queda, sin embargo, una remota esperanza de que en tu caso ocurra lo contrario y puedas aún reaccionar al percatarte de que no estoy hablando sandeces ni respondiendo a intereses subalternos. Es el país el que ahora se desangra; es el futuro promisorio el que se aleja cada vez más y el bienestar colectivo el que se esfuma quien sabe para cuántas generaciones venideras.

Solamente te pido, entonces, que despiertes y actúes con prontitud, es decir, que cumplas tu deber y honres el sagrado compromiso que el destino o el azar puso en tus manos.

II.- Voy a tratar de ayudarte.

¿Sabías que la Administración Aduanera Nacional ha sido muy displicente en cuanto a la concesión de autorizaciones a sus llamados “auxiliares”? Ello explica por qué un mismo grupo de intereses (ya sean estos de tipo industrial, comercial, político, militar o de cualquier otra índole) ha sido habilitado para actuar simultáneamente y en una misma Aduana como transportista, depositario, almacenista, consolidador, courier y agente aduanero. Sabido es que cuando tales funciones de auxiliar son cumplidas por personas independientes entre sí, los intereses contrapuestos que ellas representan en cuanto a pérdidas o averías y a bienes faltantes o sobrantes, permiten a la República (en este caso, a la Aduana) obtener información precisa y valiosa para ejercer a cabalidad sus labores de control y reprimir así con mayor facilidad los fraudes y el contrabando. Pero al encontrarnos ante el mismo interés o concertación de fondo ejercida por “diversos” intermediarios, es evidente que las posibilidades de ilícitos aduaneros se incrementarán y las opciones para reprimirlos serán más remotas-  por no decir imposibles-  prevaleciendo en definitiva la impunidad. ¿Tienes alguna duda de que esto sea así? Te diré entonces que la realidad comentada está a la vista de todos en las principales aduanas del país y que tú posees los recursos y los medios para constatarla, si así lo deseas. ¿Has hecho o harás algo para cambiar tal estado de cosas? Estaremos pendientes, aunque no seamos muy optimistas al respecto.

¿Sabías que los transportistas y porteadores descargan las mercancías y sus medios de unitarización o consolidación de la manera que les viene en gana, sin planificación ni programación? Su único interés es tan solo descargar, y hacerlo rápidamente. ¿Que se trate de productos perecederos y la refrigeración o congelación pueda quedar suspendida por días, semanas o meses? Eso nada importa. ¿Que la mercancía luego no se localice con facilidad y puedan pasar días, semanas o meses sin lograr hacerlo? Eso tampoco importa. ¿Qué tal caos propicie robos, hurtos y pillerías? Eso menos importa. ¿Que mientras tanto el uso o destino final de los bienes se paralice o postergue, provocando perjuicios de todo género a sus destinatarios? Eso, igualmente, carece de importancia. ¿Que la inevitable corrupción y pérdida de muchos de los bienes involucrados signifique un desaguadero de las divisas controladas empleadas en su adquisición? Eso, de la misma manera, no posee importancia. ¿Que en definitiva tan deprimente panorama equivalga a escasez y a un aumento injustificado de los precios a consumidores finales, valga decir, de la inflación? Tampoco eso importa en absoluto. Estaremos pendientes de lo que puedas hacer al respecto, aunque no seamos optimistas sobre el particular.

¿Sabías que los Auxiliares de la Administración Aduanera (quienes en tal razón perciben ingresos que bien pueden catalogarse como contribuciones para-fiscales) cobran a los usuarios las cantidades que a ellos se les antoja, incluso por servicios que no prestan o que prestan mal, sin control alguno de nuestras autoridades competentes? Analice Usted cualquier relación de gastos y notará la cantidad de desgloses injustificados y de cifras caprichosas. Centre su atención en los almacenistas y depositarios para que vea cómo abusan y chantajean al amparo de los privilegios del Tesoro Nacional y bajo la protección de los funcionarios aduaneros. Veremos qué cosa puedes hacer al respecto, aunque no seamos optimistas sobre este tópico.

¿Sabías que las aduanas del país se han convertido en meras tramitadoras de papeles o de informaciones electrónicas, y que el verdadero control de los cargamentos que ingresan o egresan de sus zonas primarias es ejercido por autoridades que no cuentan con la indispensable representatividad de la República? ¿Sabías acaso que en tanto los funcionarios aduaneros culminan su horario habitual de labores y justificadamente se marchan a sus hogares a descansar, los vehículos de transporte continúan sus operaciones de carga y descarga y las mercancías y contenedores se siguen retirando de las mencionadas zonas primarias en esas horas y días no laborables? Y, aun en días y horas laborables ¿Te puedes imaginar la cantidad de bienes y contenedores que ingresan a las zonas primarias y de los cuales las aduanas no cuentan con ninguna información, o de los que son retirados de tales zonas primarias sin las necesarias órdenes de desaduanamiento o despacho? Veremos si tomas algunas medidas al respecto, aunque tampoco seamos optimistas sobre el particular.

III.- Existen muchos más “¿Sabías que…?”. Muchísimos más. Los que preceden te darán la oportunidad de demostrar que yo no tenía razón en mis apreciaciones, que me excedí, que hablé de más, que debo tener un poco de mayor confianza y fe en los demás, que tú eres diferente. Espero me lo demuestres con hechos. No sabes cuántos deseos íntimos tengo de haberme equivocado. De ser así, lo reconoceré por esta misma vía y podré con mayor esperanza continuar con mi abultada e inconclusa lista de “¿Sabías que…?”.

Autor: Marco Antonio Osorio Ch.

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