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Proyecto de
declaración de Quito sobre desarrollo social y democracia frente a
la incidencia de la corrupción |
(Aprobado por la Comisión General en su tercera reunión celebrada
el día 8 de junio de 2004)
Los Ministros de Relaciones Exteriores y Jefes de Delegación de los
Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos,
reunidos en Quito, Ecuador, con ocasión del trigésimo cuarto período
ordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de
Estados Americanos,
REITERANDO que el desarrollo social y la democracia son
objetivos esenciales de la OEA y de sus Estados miembros;
RECORDANDO que la Carta Democrática Interamericana declara que
los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos
la obligación de promoverla y defenderla y al mismo tiempo establece
que son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia: la
transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad y la
responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública;
TENIENDO PRESENTE que, desde su inicio, el proceso de Cumbres
de las Américas se ha preocupado de la lucha contra la corrupción y
que este tema ha merecido la atención de nuestros Jefes de Estado y de
Gobierno;
TENIENDO EN CUENTA la “Declaración de Santiago sobre Democracia
y Confianza Ciudadana: Un nuevo compromiso de Gobernabilidad para las
Américas” (AG/DEC.31 XXXIII-O/03 y la resolución AG/RES 1960 (XXXIII-O/03)
“Programa de Gobernabilidad Democrática en las Américas”;
DESTACANDO la Declaración sobre Seguridad en las Américas en
que, dentro de un enfoque multidimensional, se reconoce a la
corrupción como una nueva amenaza a la seguridad de los Estados que
socava las instituciones públicas y privadas y la confianza de la
sociedad, genera grandes daños económicos, compromete la estabilidad,
erosiona el estado de derecho y vulnera la capacidad gubernamental
para responder a otras amenazas a la seguridad;
RECORDANDO el mandato de la Declaración de Nuevo León, adoptada
por la Cumbre Extraordinaria de las Américas, que establece el
compromiso de aunar esfuerzos en el marco de la Convención
Interamericana contra la Corrupción, particularmente a través del
fortalecimiento del Mecanismo de Seguimiento de la Implementación de
este instrumento;
REAFIRMANDO nuestra voluntad de continuar instrumentando los
Planes de Acción de las Cumbres de las Américas, así como los
compromisos asumidos en la Declaración de la Cumbre del Milenio;
RECORDANDO que la Convención de las Naciones Unidas contra la
Corrupción (Convención de Mérida) señala que la corrupción ha dejado
de ser un problema local para convertirse en un fenómeno transnacional
que afecta a todas las sociedades y economías, lo que hace esencial la
cooperación internacional para prevenirla y luchar contra ella;
RECORDANDO ASIMISMO que la Convención de Mérida afirma que los
casos de corrupción entrañan vastas cantidades de activos, los cuales
pueden constituir una proporción importante de los recursos de los
Estados, y que amenazan la estabilidad política y el desarrollo
sostenible de esos Estados;
CONVENCIDOS que el multilateralismo y la cooperación entre
estados soberanos juegan un papel importante en el apoyo a los
esfuerzos nacionales para consolidar la democracia, promover el
desarrollo social, y luchar contra la corrupción;
RECONOCIENDO que el alivio de la deuda externa puede ser un
factor crítico para liberar recursos que pueden encauzarse hacia
actividades que promuevan la inversión social de los Estados y el
fortalecimiento de la democracia;
RECONOCIENDO que la Convención Interamericana contra la
Corrupción es el instrumento jurídico más importante a nivel
interamericano para el combate a la corrupción, en la medida que
establece medios de cooperación indispensables en la lucha contra este
flagelo y promueve así acciones internacionales para prevenirlo,
detectarlo y sancionarlo;
Los esfuerzos desarrollados por los Estados miembros para implementar
los compromisos contraídos en la Convención Interamericana a contra la
Corrupción, así como su participación en el Mecanismo de Seguimiento
de la misma; y la importancia de las “Conclusiones y recomendaciones
de medidas concretas para fortalecer el Mecanismo de Seguimiento de la
Implementación de la Convención Interamericana contra la Corrupción (MESICIC)
adoptadas por la Primera Conferencia de Estados Parte del Mecanismo,
realizada en la sede de la OEA el 1 y 2 de abril de 2004; y
DESTACANDO la reciente adopción de la Convención de Mérida como
un eficaz y moderno instrumento en el combate a la corrupción, toda
vez que establece, entre otros: la obligación de los Estados Parte de
adoptar medidas preventivas y de penalizar una amplia gama de actos de
corrupción; de prestarse la más amplia cooperación para la
extradición, la asistencia jurídica recíproca, de conformidad con la
legislación nacional y las normas internacionales aplicables, y el
decomiso del producto del delito; de proporcionar asistencia técnica y
crear un mecanismo para la restitución de los activos producto de la
corrupción a sus legítimos propietarios anteriores; y haciendo un
llamado a su pronta ratificación con objeto de asegurar su entrada en
vigor y la puesta en marcha de sus mecanismos,
DECLARAN:
1. Que el desarrollo, la democracia y la lucha contra la corrupción
son temas que guardan profunda relación entre sí y que, por lo tanto,
deben ser tratados en forma balanceada e integral, por nuestros
países.
2. Que el fenómeno mundial de la corrupción representa un grave
obstáculo para el desarrollo social de nuestros pueblos y ha merecido
la atención de nuestros Jefes de Estado y de Gobierno a través del
proceso de Cumbres de las Américas. En ese sentido, reafirmamos
nuestro compromiso en la lucha contra la corrupción, que atenta contra
la democracia y la gobernabilidad democrática, debilita las
instituciones, compromete el desarrollo económico y social y la lucha
contra la pobreza, mina la confianza ciudadana y afecta la estabilidad
política.
3. Que en el marco de la legislación nacional y las normas
internacionales aplicables, nos comprometemos a negar acogida a
funcionarios corruptos, a quienes los corrompen y a los bienes
productos de la corrupción así como a cooperar en su extradición y en
la recuperación y restitución de los activos originados en la
corrupción a sus legítimos propietarios, para lo cual debemos
perfeccionar los mecanismos regionales de asistencia judicial mutua en
materia penal.
4. Su preocupación por las prácticas corruptas, ilegales y
fraudulentas en la administración de algunas empresas nacionales y
transnacionales, que afectan negativamente las economías, en
particular las de los países en desarrollo, a sus productores y
consumidores.
5. Que reafirman su compromiso de intensificar nuestros esfuerzos para
combatir la corrupción y otras prácticas no éticas en los sectores
público o privado, fortaleciendo una cultura de transparencia y una
gestión pública más eficiente.
6. Su disposición a promover la adopción, conforme a los principios
fundamentales de la legislación interna, las medidas legislativos y de
otro género que sean necesarias para que las autoridades competentes
del estado requerido puedan devolver los bienes decomisados o
confiscados al Estado requirente, en caso de apropiación fraudulenta
de fondos públicos o de lavado de fondos públicos que hayan sido
objeto de apropiación fraudulenta.
7. La trascendencia de que la comunidad internacional realice un
esfuerzo concertado con los Estados del Hemisferio en la lucha contra
la corrupción y la impunidad, brindándoles la más amplia cooperación
en el marco de los tratados y leyes aplicables, para permitir que
quienes han cometido actos de corrupción desde el poder político en
contra de esos Estados, sean juzgados por sus tribunales nacionales y
respondan ante ellos.
8. Que el pluralismo político y los partidos políticos sólidos son
elementos esenciales de la democracia. Destacamos la importancia de
normas que aseguren la transparencia de sus finanzas, eviten la
corrupción y el riesgo de influencias indebidas y alienten un alto
nivel de participación electoral.
9. Que la prevención y la erradicación de la corrupción son
responsabilidad compartida de todos los Estados y que éstos deben
cooperar entre sí, con el apoyo y la participación de la sociedad
civil, las organizaciones no gubernamentales y las de base
comunitaria, así como con el sector privado, entre otros, para que sus
esfuerzos en este ámbito sean eficaces.
10. Que la lucha contra la corrupción debe realizarse con apego a los
principios de transparencia y rendición de cuentas de la gestión
gubernamental, de equidad, de responsabilidad e igualdad ante la ley,
de las normas del debido proceso en los procesos penales y en los
procedimientos civiles o administrativos sobre derechos de propiedad,
así como la necesidad de salvaguardar la integridad y fomentar una
cultura de rechazo de la corrupción.
11. Que la cooperación internacional contra la corrupción debe ser
respetuosa de la soberanía y de la integridad territorial de los
Estados y del principio de no intervención en los asuntos internos.
12. Que la Convención Interamericana contra la Corrupción es el marco
para la acción colectiva y la cooperación hemisférica en este campo.
Destacamos nuestro compromiso de fortalecer el Mecanismo de
Seguimiento de la Implementación de la Convención, y en este sentido,
hacemos nuestras las conclusiones y recomendaciones de medidas
concretas para fortalecer el MESICIC, adoptadas por la Primera
Conferencia de los Estados Parte del mismo.
13. Que destacan igualmente, la importancia de que en la Conferencia
de los Estados Parte de la Convención, a reunirse en Managua,
Nicaragua del 8 al 9 de julio próximo, en cumplimiento del mandato de
la Cumbre Extraordinaria de las Américas, se adopten medidas concretas
adicionales para aumentar la transparencia y combatir la corrupción en
el Hemisferio.
14. Su decidido respaldo a la ejecución del “Programa Interamericano
para Combatir la Corrupción” y a la “Red Interamericana de Cooperación
contra la Corrupción” de la OEA.
15. Que los medios de comunicación y los distintos actores de la
sociedad civil deben jugar un rol fundamental en la prevención y lucha
contra la corrupción, de acuerdo con la legislación nacional y las
normas internacionales aplicables. Su actuación responsable contribuye
a la cultura de la transparencia, buen gobierno y valores
democráticos.
16. Que el acceso a la información pública sustenta la transparencia
gubernamental y contribuye a impedir la impunidad al permitir la
detección de actos de corrupción. Nos comprometemos a promover medidas
adicionales para incrementar la transparencia gubernamental.
17. Que el fortalecimiento y respeto del estado de derecho, la defensa
de los derechos humanos y las libertades fundamentales, el progreso
económico, el bienestar y la justicia social, la transparencia y la
rendición de cuentas en los asuntos públicos, la promoción de diversas
formas de participación ciudadana y la generación de oportunidades
para todos, son fundamentales para promover y consolidar la democracia
representativa.
18. Su compromiso en avanzar para superar la pobreza, el hambre y la
desigualdad social, y el desarrollo del Programa Interamericano contra
la Pobreza a través de la recientemente fortalecida Comisión
Interamericana de Desarrollo Social.
19. La importancia de intensificar las acciones, en particular a
través de la cooperación internacional y el intercambio de
información, mejores prácticas y visiones comunes sobre los
compromisos anticorrupción existentes, adoptados por nuestros
gobiernos, incluyendo aquellos establecidos en la Convención
Interamericana contra la Corrupción, la Declaración de Nuevo León, y
la Convención de Mérida, según sea apropiado.
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